Asma aguda grave

El asma grave puede ser mortal y debe tratarse rápidamente y de forma enérgica. Se caracteriza por disnea persistente, que mejora poco con broncodilatadores, agotamiento, aumento de la frecuencia cardíaca (generalmente más de 110 lpm), y flujo espiratorio máximo muy bajo. Conforme empeora el asma, pueden desaparecer las sibilancias. Estos pacientes deberían recibir oxígeno (si está disponible) y salbutamol o terbutalina en nebulización. A continuación, se debería administrar una dosis alta de un corticosteroide (sección 6.3.2): en adultos, 30-60 mg de prednisolona por vía oral o 200 mg de hidrocortisona (preferentemente en forma de succinato sódico) por vía intravenosa; en niños, 1-2 mg/kg de prednisolona por vía oral (1-4 años máx 20 mg, 5-15 años máx 40 mg) o 100 mg de hidrocortisona (preferentemente en forma de succinato sódico) por vía intravenosa; si aparecen vómitos, se preferirá la vía parenteral para la primera dosis. Véase Tratamiento del asma aguda grave.

Si la respuesta es escasa, se pensará en el ipratropio con nebulizador (sección 3.1.2). La mayoría de los pacientes no necesitan ni mejoran con la adición de aminofilina o de un agonista β2 por vía intravenosa; en ambos casos se producen más efectos adversos que con los agonistas β2 nebulizados. No obstante, ocasionalmente un paciente que no haya tomado teofilina puede mejorar con una infusión intravenosa lenta de aminofilina. Los pacientes con asma grave pueden experimentar alivio con sulfato de magnesio [indicación no autorizada] pero hay poca evidencia de su efecto beneficioso; se puede administrar en infusión intravenosa de 1,2-2 g de sulfato de magnesio durante 20 min o mediante nebulización de 2,5 ml de sulfato de magnesio isotónico (60 mg/ml) en 2,5 ml de solución de salbutamol para nebulización (1 mg/ml).

El tratamiento de estos pacientes resulta más seguro en el hospital donde se puede disponer inmediatamente de equipos de reanimación. Nunca se debería retrasar el tratamiento para realizar pruebas, nunca se debería emplear la sedación, y en todo momento se tendrá en cuenta la posibilidad de neumotórax.

Si el paciente empeora a pesar del tratamiento farmacológico apropiado, puede necesitarse respiración intermitente con presión positiva.

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