5.1.3 Tetraciclinas

Las tetraciclinas son antibióticos de amplio espectro, cuyo valor ha disminuido debido al incremento de las resistencias bacterianas. No obstante, siguen constituyendo el tratamiento de elección para las infecciones causadas por clamidias (tracoma, psitacosis, salpingitis, uretritis y linfogranuloma venéreo), rickettsias (entre otras, la fiebre Q), brucela (doxiciclina más estreptomicina o rifampicina) y la espiroqueta Borrelia burgdorferi (enfermedad de Lyme, v. sección 5.1.1.3). También se emplean frente a las infecciones respiratorias y genitales por micoplasmas, el acné, la enfermedad periodontal destructiva (refractaria), las reagudizaciones de la bronquitis crónica (por su actividad frente a Haemophilus influenzae) y la leptospirosis en caso de hipersensibilidad a las penicilinas (como alternativa a la eritromicina).

Desde el punto de vista microbiológico, no hay muchas alternativas entre las distintas tetraciclinas y la única excepción es la minociclina, que posee un espectro más amplio; presenta actividad contra Neisseria meningitidis y se ha utilizado en la profilaxis de la enfermedad meningocócica pero ya no se recomienda porque entre sus efectos adversos se encuentran los mareos y los vértigos (v. tabla 2, sección 5.1, con las recomendaciones actuales). Deteclo (asociación de tetraciclina, clortetraciclina y demeclociclina [no comercializado en España]) ya no ofrece ninguna ventaja sobre las preparaciones que contienen una única tetraciclina.

INFECCIONES ORALES. Las tetraciclinas son eficaces contra los anaerobios orales de los adultos, pero la aparición de resistencias (sobre todo, entre los estreptococos orales) ha reducido su valor en el tratamiento de las infecciones orales agudas; aún se utilizan para tratar las formas destructivas (refractarias) en la enfermedad periodontal. La doxiciclina posee una duración mayor de sus efectos que la tetraciclina o la oxitetraciclina y sólo necesita administrarse una vez al día; al parecer, muestra más actividad frente a los anaerobios que algunas otras tetraciclinas.

Sobre el uso de la doxiciclina en el tratamiento de la ulceración aftosa recidivante, el herpes oral o como complemento del raspado gingival y el alisado radicular en la periodontitis, véanse las secciones 12.3.1 y 12.3.2.

PRECAUCIONES. Las tetraciclinas deben emplearse con precaución ante pacientes con insuficiencia hepática (apéndice 2) o tratadas con fármacos potencialmente hepatotóxicos. Las tetraciclinas pueden aumentar la debilidad muscular de los enfermos con miastenia grave y exacerbar el lupus eritematoso sistémico. Los antiácidos y las sales de aluminio, calcio, hierro, magnesio y cinc reducen la absorción de las tetraciclinas; la leche también disminuye la absorción de la demeclociclina, oxitetraciclina y tetraciclina. Otras interacciones: apéndice 1 (Tetraciclinas).

CONTRAINDICACIONES. El depósito de tetraciclinas en los huesos y dientes en fase de crecimiento (por la unión al calcio) determina una tinción y, a veces, hipoplasia dental, por lo que no deben aplicarse a los niños menores de 12 años ni a las mujeres embarazadas (apéndice 4) o madres lactantes (apéndice 5). No obstante, la doxiciclina la pueden utilizar los niños para el tratamiento y profilaxis después de la exposición al carbunco, si no existe ninguna otra alternativa antibacteriana [indicación no autorizada]. Con excepción de la doxiciclina y de la minociclina, las tetraciclinas pueden exacerbar la insuficiencia renal y no deben administrarse a los pacientes con enfermedades del riñón (apéndice 3).

EFECTOS ADVERSOS. Los efectos adversos de las tetraciclinas consisten en náuseas, vómitos, diarrea (colitis asociada a los antibióticos de forma ocasional), disfagia e irritación esofágica. Otros efectos adversos raros son hepatotoxicidad, pancreatitis, trastornos hemáticos, fotosensibilidad (sobre todo con la demeclociclina) y reacciones de hipersensibilidad (entre ellas, rash, dermatitis exfoliativa, síndrome de Stevens-Johnson, urticaria, angioedema, anafilaxia, pericarditis). La cefalea y los trastornos visuales pueden indicar una hipertensión intracraneal benigna (suspender el tratamiento); se ha descrito la prominencia de las fontanelas entre los lactantes.

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