Inmunoglobulina inespecífica

La inmunoglobulina humana inespecífica se elabora a partir de depósitos de, al menos, 1.000 donaciones de plasma humano; contiene anticuerpos contra los virus del sarampión, parotiditis, varicela, hepatitis A y otros que son prevalentes actualmente en la población general.

PRECAUCIONES Y EFECTOS ADVERSOS. Los efectos adversos de las inmunoglobulinas incluyen malestar general, escalofríos, fiebre y, rara vez, anafilaxia. La inmunoglobulina inespecífica está contraindicada en los pacientes con anticuerpos específicos de clase contra la inmunoglobulina A (IgA).

La inmunoglobulina inespecífica puede interferir la respuesta inmunitaria a las vacunas de virus vivos y, por eso, sólo debe administrarse 3 semanas antes o 3 meses después, como mínimo, de la inyección de la inmunoglobulina inespecífica (esta norma no se aplica para la vacuna contra la fiebre amarilla, puesto que la inmunoglobulina inespecífica no contiene anticuerpos contra este virus). En el caso de los viajeros, si no se dispone de tiempo suficiente, no se tendrá en cuanta el intervalo recomendado.

USOS. La inmunoglobulina inespecífica se administra en inyección intramuscular para proteger a los contactos susceptibles frente al virus de la hepatitis A (hepatitis infecciosa), el sarampión y, en menor medida, la rubéola.

Existen formulaciones especiales de inmunoglobulinas para administración intravenosa destinadas al tratamiento de restitución de los pacientes con agammaglobulinemia e hipoagammaglobulinemia congénita, así como para el tratamiento de la púrpura trombocitopénica idiopática y del síndrome de Kawasaki o la profilaxis de las infecciones que siguen al trasplante de médula ósea o el tratamiento de los niños con infección sintomática por VIH que presentan infecciones bacterianas recidivantes. La inmunoglobulina inespecífica también se puede inyectar por vía intramuscular o subcutánea para el tratamiento de restitución pero, habitualmente, se prefieren las formulaciones de uso intravenoso.

La inmunoglobulina también se utiliza por vía intravenosa para tratar el síndrome de Guillain-Barré (se prefiere a la plasmaféresis).

HEPATITIS A. La vacuna contra la hepatitis A se prefiere en las personas con riesgo de infección (v. sección 14.4), incluyendo las que visitan zonas muy endémicas (todos los países, salvo la Europa septentrional y occidental, Norteamérica, Japón, Australia y Nueva Zelanda). La transmisión de la hepatitis A a las personas no inmunizadas se reduce con una buena higiene. Ya no se recomienda la inmunoglobulina inespecífica por vía intramuscular para la profilaxis sistemática de los viajeros pero se puede administrar en los pacientes inmunodeprimidos si se sospecha que la respuesta (anticuerpos) a la vacuna será insuficiente.

La inmunoglobulina inespecífica resulta útil, por vía intramuscular, para prevenir la infección de los contactos cercanos de los casos confirmados de hepatitis A, cuando se produce una demora en la identificación de casos o de individuos con alto riesgo de enfermedad grave.

SARAMPIÓN. La inmunoglobulina inespecífica se puede administrar por vía intramuscular para prevenir o atenuar un ataque de sarampión en los niños sin una inmunidad suficiente. Los niños y los adultos con alteraciones de la inmunidad, que entran en contacto con el sarampión, deben recibir inmunoglobulina inespecífica por vía intramuscular lo antes posible después de la exposición. Su eficacia aumenta al máximo si se administra en las primeras 72 h pero se mantiene incluso si se administra en los primeros 6 días. La administración de 100 mg/kg durante las 3 sem previas a la exposición al sarampión debería poder evitar esta infección entre las personas que reciben la inmunoglobulina por vía intravenosa. La inyección intramuscular de inmunoglobulina inespecífica se debe valorar también en las siguientes circunstancias si ha existido contacto con un caso confirmado de sarampión o con una persona en contacto con un brote local:

• Mujeres embarazadas no inmunizadas.

• Lactantes menores de 9 meses.

Las personas con una inmunidad preservada, que no encajan en ninguna de las categorías anteriores y que no han completado su vacunación contra el sarampión, pueden recibir la vacuna triple vírica (sección 14.4) como profilaxis después de la exposición al sarampión.

RUBÉOLA. La inyección intramuscular de inmunoglobulina tras la exposición a la rubéola no previene la infección de los contactos no inmunizados ni se recomienda para proteger a las mujeres embarazadas expuestas a la rubéola. Sin embargo, puede reducir la probabilidad de un ataque clínico, y posiblemente reducir el riesgo fetal. Sólo debería utilizarse si no se puede interrumpir el embarazo, en cuyo caso se administrará lo antes posible tras la exposición. Es esencial el seguimiento serológico de los tratados. Para la profilaxis sistemática, véase Vacuna triple vírica.
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