3.9.1 Antitusígenos

La tos puede ser un síntoma de un trastorno subyacente, como por ejemplo el asma (sección 3.1.1) o la enfermedad por reflujo gastroesofágico, que debe tratarse antes de prescribir antitusígenos. En los casos en que no exista una causa identificable, los antitusígenos pueden ser útiles sobre todo si la tos interfiere el sueño. Los antitusígenos pueden causar retención de las mucosidades, lo que no conviene a los pacientes con bronquitis crónica y bronquiectasia.

La codeína es eficaz pero causa estreñimiento y puede causar dependencia; el dextrometorfano y la folcodina poseen menos efectos adversos.

Los antihistamínicos sedantes se usan como componente antitusígeno de muchas especialidades antitusígenas publicitarias, todos tienden a causar somnolencia, reflejo de su principal mecanismo de acción.

NIÑOS. No se recomienda el uso de antitusígenos con codeína o analgésicos opioideos similares en niños y se deberían evitar totalmente en menores de 1 año.

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