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Todos los antagonistas de los receptores H2 curan las úlceras gástricas y duodenales reduciendo la secreción gástrica al bloquear los receptores H2 de la histamina y reducir así la secreción ácida; también se utilizan para aliviar los síntomas de la enfermedad por reflujo gastroesofágico . Para el tratamiento del síndrome de Zollinger-Ellison se han usado dosis altas de antagonista de los receptores H2, pero actualmente se prefiere un inhibidor de la bomba de protones (sección 1.3.5).
Entre los pacientes infectados por Helicobacter pylori, el tratamiento de mantenimiento con dosis bajas de antagonista de los receptores H2 se ha sustituido prácticamente por las pautas de erradicación (sección 1.3). El tratamiento de mantenimiento se usa en ocasiones, para controlar a los pacientes con recidivas graves frecuentes y a los ancianos con complicaciones de tipo ulceroso.
El tratamiento de la dispepsia no diagnosticada con antagonistas de los receptores H2 utilizados con regularidad o de manera intermitente parece aceptable para los pacientes jóvenes, pero se actuará con precaución ante pacientes de edad avanzada por la posibilidad de cáncer gástrico.
El tratamiento con antagonista de los receptores H2 puede estimular la cicatrización de las úlceras por AINE (especialmente las duodenales) (sección 1.3).
No se ha demostrado que este tratamiento resulte beneficioso para las hematemesis y melenas, pero su uso profiláctico reduce la frecuencia de hemorragias debidas a erosiones gastroduodenales en el coma hepático y, posiblemente, en otras afecciones que requieren cuidados intensivos. El tratamiento también reduce el riego de aspiración ácida durante el parto (síndrome de Mendelson).