1.3.1 Antagonistas de los receptores H2 de la histamina

Todos los antagonistas de los receptores H2 curan las úlceras gástricas y duodenales reduciendo la secreción gástrica al bloquear los receptores H2 de la histamina y reducir así la secreción ácida; también se utilizan para aliviar los síntomas de la enfermedad por reflujo gastroesofágico . Para el tratamiento del síndrome de Zollinger-Ellison se han usado dosis altas de antagonista de los receptores H2, pero actualmente se prefiere un inhibidor de la bomba de protones (sección 1.3.5).

Entre los pacientes infectados por Helicobacter pylori, el tratamiento de mantenimiento con dosis bajas de antagonista de los receptores H2 se ha sustituido prácticamente por las pautas de erradicación (sección 1.3). El tratamiento de mantenimiento se usa en ocasiones, para controlar a los pacientes con recidivas graves frecuentes y a los ancianos con complicaciones de tipo ulceroso.

El tratamiento de la dispepsia no diagnosticada con antagonistas de los receptores H2 utilizados con regularidad o de manera intermitente parece aceptable para los pacientes jóvenes, pero se actuará con precaución ante pacientes de edad avanzada por la posibilidad de cáncer gástrico.

El tratamiento con antagonista de los receptores H2 puede estimular la cicatrización de las úlceras por AINE (especialmente las duodenales) (sección 1.3).

No se ha demostrado que este tratamiento resulte beneficioso para las hematemesis y melenas, pero su uso profiláctico reduce la frecuencia de hemorragias debidas a erosiones gastroduodenales en el coma hepático y, posiblemente, en otras afecciones que requieren cuidados intensivos. El tratamiento también reduce el riego de aspiración ácida durante el parto (síndrome de Mendelson).

PRECAUCIONES. Los antagonista de los receptores H2 se usarán con precaución en caso de insuficiencia renal (apéndice 3: v. fármacos pertinentes), embarazo (apéndice 4: v. fármacos pertinentes) y lactancia (apéndice 5: v. fármacos pertinentes). A veces, enmascaran los síntomas de cáncer gástrico; hay que prestar especial atención a los pacientes cuyos síntomas varían y a los de mediana o avanzada edad.
EFECTOS ADVERSOS. Los antagonista de los receptores H2 pueden producir diarrea y otros trastornos gastrointestinales, alteración de las pruebas de función hepática (raramente, lesión hepática), cefalea, mareos, erupción y fatiga. Otros efectos adversos muy poco frecuentes son pancreatitis aguda, bradicardia, bloqueo AV, confusión, depresión y alucinaciones, especialmente de los pacientes ancianos o gravemente enfermos, reacciones de hipersensibilidad (fiebre, artralgias, mialgias, anafilaxia), trastornos sanguíneos (agranulocitosis, leucocitopenia, pancitopenia, trombocitopenia), y reacciones cutáneas (eritema polimorfo con necrólisis epidérmica tóxica). Ocasionalmente, se han comunicado casos de ginecomastia e impotencia.
INTERACCIONES. La cimetidina retrasa el metabolismo oxidativo de los fármacos en el hígado al unirse con el citocromo P450 de los microsomas. No se recomienda para los pacientes tratados con warfarina, fenitoína y teofilina (o aminofilina), si bien las demás interacciones (v. apéndice 1) probablemente tengan menos trascendencia clínica. La famotidina, nizatidina y ranitidina no inhiben el metabolismo de los fármacos como lo hace la cimetidina.

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