Fibratos

El bezafibrato, el cipofibrato, el fenofibrato y el gemfibrozilo actúan sobre todo reduciendo los triglicéridos del suero; inducen efectos variables sobre el colesterol LDL. Aunque un fibrato puede reducir el riesgo de sufrir enfermedades coronarias en aquellos pacientes con un colesterol HDL bajo o con triglicéridos elevados, primero debe administrarse una estatina. Los fibratos pueden considerarse como terapia principal en los pacientes cuya concentración sérica de triglicéridos sea superior a 10 mmol/l.

Los fibratos pueden ocasionar un síndrome similar a la miositis, sobre todo si la función renal está alterada. Además, la combinación de un fibrato más una estatina aumenta el riesgo de efectos musculares (en particular, rabdomiólisis) y debe emplearse con cautela (v. Recomendación del CSM del Reino Unido), además debe considerarse el control de la función hepática y de la creatina-cinasa; el gemfibrozilo y las estatinas no deben administrarse concomitantemente.

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