Litio

Las sales de litio se utilizan en la profilaxis y el tratamiento de la manía, en la profilaxis del trastorno bipolar (trastorno maníaco depresivo) y en la profilaxis de la depresión recidivante (enfermedad unipolar o depresión unipolar). El litio no está indicado para los niños.

La decisión de administrar profilaxis con litio suele basarse en el consejo del especialista y debiera sustentarse en una consideración cuidadosa de la probabilidad de recaída del paciente concreto y en la previsión de un mayor beneficio que riesgo. El uso prolongado del litio se ha asociado con trastornos tiroideos y alteraciones leves de la cognición y de la memoria. Por eso, el tratamiento prolongado debe aplicarse con una evaluación cuidadosa del riesgo y del beneficio y una vigilancia periódica de la función tiroidea. La necesidad de tratamiento continuado se revisará periódicamente y el tratamiento con litio se mantendrá a los 3-5 años sólo si persiste el beneficio.

CONCENTRACIÓN SÉRICA. Las sales de litio disponen de un margen terapéutico estrecho y, por eso, no deben prescribirse salvo que se disponga de laboratorio para supervisar las concentraciones séricas del litio. En principio, no hay demasiadas razones para preferir una de las sales del litio sobre las demás. Las dosis se ajustan hasta alcanzar concentraciones séricas de litio de 0,4-1 mmol/l (extremo inferior del intervalo del tratamiento de mantenimiento y para los pacientes ancianos) en las muestras tomadas a las 12 h de la aplicación de la última dosis. Conviene determinar el intervalo óptimo para cada paciente.

Las sobredosis, casi siempre con concentraciones séricas de litio superiores a 1,5 mmol/l pueden resultar mortales y los efectos tóxicos comprenden temblor, ataxia, disartria, nistagmo, insuficiencia renal y convulsiones. Si ocurre alguno de estos signos potencialmente peligrosos, se suspenderá el tratamiento, se reanalizarán las concentraciones séricas de litio y se emprenderán medidas para revertir la toxicidad del litio. En los casos más leves, la toxicidad revierte retirando el litio y administrando cantidades abundantes de sales de sodio y fluidos. Toda concentración sérica de litio que exceda de 2 mmol/l precisa tratamiento urgente, según lo indicado en Tratamiento de urgencias de las intoxicaciones, Litio.

INTERACCIONES. La toxicidad del litio empeora con la disminución del sodio; por eso, el uso concomitante de diuréticos (sobre todo, tiazidas) resulta peligroso y debe evitarse. En cuanto a las demás interacciones con el litio, véase apéndice 1 (Litio).
ABSTINENCIA. Aunque no haya ningún indicio claro de abstinencia ni psicosis de rebote, la retirada brusca del litio aumenta el riesgo de recaída. Cuando se desee interrumpir el litio, la dosis se disminuirá poco a poco a lo largo de unas semanas y se advertirá al paciente de la posible recaída si se retira bruscamente la medicación.

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