4.3.2 Inhibidores de la monoaminooxidasa

(IMAO)

Los inhibidores de la monoaminooxidasa se utilizan mucho menos que los antidepresivos tricíclicos y relacionados o que los ISRS y relacionados, debido a los peligros de interacción alimentaria y farmacológica y a que resulta más fácil prescribir los IMAO cuando no han surtido efecto los antidepresivos tricíclicos que viceversa. La tranilcipromina es el IMAO más peligroso por su acción estimuladora. Los fármacos de elección son la fenelzina o la isocarboxazida, que poseen menos efecto estimulante y resultan, en consecuencia, más inocuos, aunque no están comercializados en España.

Los pacientes con fobia y los pacientes deprimidos con rasgos atípicos, hipocondríacos o histéricos, se dice que responden mejor a los IMAO. Sin embargo, los IMAO deben ensayarse ante todo paciente sin respuesta al tratamiento con otros antidepresivos, puesto que, a veces, se da una respuesta espectacular. La respuesta al tratamiento puede demorarse 3 sem o más y a veces se requieren 1 o 2 sem más para observar los efectos máxs.

ABSTINENCIA. En la medida de lo posible, los IMAO se retirarán lentamente (v. también sección 4.3).
INTERACCIONES. Los IMAO inhiben la monoaminooxidasa, con lo que determinan una acumulación de neurotransmisores amínicos. El metabolismo de algunos fármacos amínicos como los simpaticomiméticos de acción indirecta (presentes en muchos antitusivos y anticongestivos, v. sección 3.10) también se inhibe y su acción presora puede potenciarse; el efecto presor de la tiramina (de algunos alimentos, como el queso curado, el arenque escabechado, las vainas de habas gruesas y Bovril, Oxo, Marmite o cualquier otro extracto parecido de carne o levadura o de soja fermentada) se puede potenciar también de forma peligrosa. Estas interacciones ocasionan, a veces, una elevación peligrosa de la presión arterial. La cefalea pulsátil puede constituir un síntoma premonitorio incipiente. Hay que advertir a los pacientes de que sólo tomen alimentos frescos y eviten la comida en estado «sospechoso» o de «putrefacción». Esta medida reviste especial importancia para la carne, el pescado, las aves de corral o la casquería; hay que abstenerse de la carne de caza. El peligro de interacción persiste hasta 2 sem después de suspender el tratamiento con un IMAO. Los pacientes no pueden tomar, además, bebidas alcohólicas ni desalcoholizadas (con un contenido bajo de alcohol).

Los demás antidepresivos no podrán administrarse durante las primeras 2 sem después de suspender un IMAO (3 sem, si se empieza el tratamiento con clomipramina o imipramina). Algunos psiquiatras emplean los tricíclicos combinados con los IMAO, pero resultan peligrosos y de hecho pueden producir la muerte, salvo en manos expertas; no hay pruebas de que esta combinación surta más efecto que cada componente por separado. La combinación de tranilcipromina más clomipramina es particularmente peligrosa.

A la inversa, no debe iniciarse el tratamiento con un IMAO hasta por lo menos 7-14 días después de retirar un antidepresivo tricíclico o relacionado (3 sem si se trata de la clomipramina o de la imipramina).

Además, el tratamiento con IMAO no se iniciará hasta por lo menos 2 sem después de haber suspendido el IMAO anterior (el tratamiento comenzará, entonces, con una dosis reducida).

Sobre las demás interacciones con los IMAO, incluidas las de los analgésicos opioideos (en particular, la petidina), véase apéndice 1 (IMAO). En cuanto a la guía sobre interacciones relacionadas con el inhibidor reversible de la monoaminooxidasa moclobemida, véase IMAO reversibles; sobre la guía de las interacciones relacionadas con ISRS, véase sección 4.3.3.

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