5.1.1 Penicilinas

Las penicilinas son bactericidas e interfieren en la síntesis de la pared celular bacteriana. Se difunden correctamente en los tejidos y líquidos corporales pero penetran poco en el líquido cefalorraquídeo, salvo cuando se inflaman las meninges. Se eliminan por la orina en concentraciones terapéuticas.

El efecto secundario más importante de las penicilinas es la hipersensibilidad, que se manifiesta con erupción y anafilaxia y puede ser fatal. Las reacciones alérgicas a las penicilinas ocurren del 1 al 10 % de los sujetos expuestos; las reacciones anafilácticas afectan a menos del 0,05 % de los pacientes tratados. Los pacientes con antecedentes de alergia atópica (p. ej., asma, eccema, rinitis alérgica) tienen mayor riesgo de de sufrir reacciones anafilácticas a las penicilinas. Las personas con antecedentes de anafilaxia, urticaria o erupción inmediatamente después de administrar una penicilina tienen riesgo de hipersensibilidad inmediata a la penicilina; estos sujetos no deben recibir penicilinas, cefalosporinas ni otros antibióticos β-lactámicos. Los pacientes con alergia a una penicilina mostrarán alergia a todas las demás, puesto que la hipersensibilidad se relaciona con la estructura penicilínica básica. Las personas con antecedentes de erupción menor (es decir, erupción no confluyente, restringida a una pequeña zona corporal) o de erupción aparecida más de 72 h después de administrar la penicilina probablemente no sean alérgicos a la penicilina; no hay que retirar innecesariamente las penicilinas a estos pacientes en caso de infección grave, porque probablemente no sean alérgicos a la penicilina; de todas maneras, hay que recordar siempre la posibilidad de reacción alérgica.

Un efecto tóxico grave, aunque infrecuente, de las penicilinas es la encefalopatía por irritación cerebral, que ocurre cuando se administran dosis muy altas o a pacientes con insuficiencia renal grave. Las penicilinas no deben administrarse por vía intratecal, puesto que podrían ocasionar una encefalopatía que podría ser fatal.

Otro problema de las dosis altas de las penicilinas o de las dosis normales administradas a pacientes con insuficiencia renal es la acumulación de electrolitos, ya que la mayoría de las penicilinas inyectables contiene sodio o potasio.

La diarrea ocurre con frecuencia durante el tratamiento con penicilinas por vía oral. Es más común con las penicilinas de amplio espectro, que además pueden causar colitis asociada a los antibióticos.

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