Tratamiento inmunodepresor

Los inmunodepresores se utilizan para suprimir el rechazo de los órganos trasplantados y tratar una serie de enfermedades inflamatorias y autoinmunitarias crónicas. Los pacientes que reciben trasplantes de órganos sólidos suelen seguir tratamiento de mantenimiento con un corticosteroide más un inhibidor de la calcineurina (ciclosporina o tacrolimús), o con un antiproliferativo (azatioprina o micofenolato mofetilo), o con ambos. Estos tratamientos deben aplicarlos los especialistas; se pueden emplear otros inmunomoduladores para iniciar el tratamiento o tratar el rechazo.

ALTERACIÓN DE LA RESPUESTA INMUNITARIA. Los cambios en las reacciones tisulares causados por los corticosteroides y otros inmunodepresores pueden determinar una propagación rápida de las infecciones. Los corticosteroides pueden suprimir los signos clínicos de infección y permitir que enfermedades, tales como la septicemia y la tuberculosis, alcancen un estadio avanzado antes de su diagnóstico; nota importante: en caso de exposición al sarampión y la varicela, véanse inmunoglobulinas (sección 14.5). Véase la sección 14.1 para obtener información sobre recomendaciones relacionadas con el uso de vacunas vivas en individuos con problemas de respuesta inmune. Sobre comentarios generales y advertencias relacionadas con los corticosteroides e inmunodepresores, véase la sección 6.3.2 (Prednisolona).

EMBARAZO. Las pacientes trasplantadas e inmunosuprimidas con azatioprina no deben interrumpir el tratamiento si se quedan embarazadas. No hay pruebas de que la azatioprina resulte teratógena. Sin embargo, se han descrito casos de parto prematuro y bajo peso al nacer tras la exposición a la azatioprina, sobre todo combinada con los corticosteroides. Se han notificado abortos espontáneos después de la exposición materna o paterna.

La experiencia con la ciclosporina en el embarazo es menor pero no parece que resulte más dañina que la azatioprina. El uso de estos fármacos durante el embarazo deberá supervisarse en unidades especializadas.

Los laboratorios contraindican el uso del tacrolimús y del micofenolato durante el embarazo (apéndice 4).

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