9.1.1.1 Hierro por vía oral

Las sales de hierro se deben administrar por vía oral, a menos que existan razones fundadas para emplear otras vías.

Las sales ferrosas presentan mínimas diferencias entre ellas, en cuanto a la eficiencia en la absorción del hierro, pero las sales férricas se absorben mucho peor. La velocidad de regeneración de la hemoglobina apenas se altera con el tipo de sal utilizada, siempre que se administre suficiente hierro; la velocidad de respuesta no resulta crítica en la mayoría de los casos. Por eso, la elección de la especialidad suele depender de la incidencia de efectos adversos y del coste.

La dosis de hierro elemental para corregir la deficiencia debe ser de 100 a 200 mg por vía oral y día. Se suele administrar en forma de sulfato ferroso desecado, en dosis de 200 mg (; 65 mg hierro elemental) 3 veces al día; la dosis de sulfato ferroso de 200 mg, aplicada 1 o 2 veces al día, puede ser útil en la profilaxis o en la ferropenia leve. La administración de 200-300 mg de sulfato ferroso, 3 veces al día, puede ser suficiente para que los pacientes con insuficiencia renal crónica y ferropenia alcancen una respuesta óptima a la epoetina.

Contenido de hierro de las diferentes sales
Sal de hierro Cantidad (mg) Contenido de hierro ferroso (mg)
Fumarato ferroso 200 65
Gluconato ferroso 300 35
Sulfato ferroso 300 60
Sulfato ferroso, desecado 200 65
RESPUESTA TERAPÉUTICA. La concentración de hemoglobina debería elevarse aproximadamente 100 a 200 mg/100 ml (1-2 g/l) al día o 2 g/100 ml (20 g/l) durante 3-4 sem. Cuando la hemoglobina se sitúa dentro del intervalo normal, el tratamiento se continúa durante 3 meses más para rellenar los depósitos de hierro. En general, las lesiones epiteliales, como la glositis atrófica y la coiloniquia, mejoran pero la respuesta suele ser lenta.
EFECTOS ADVERSOS. Las sales de hierro pueden producir irritación gastrointestinal. Las náuseas y la epigastralgia dependen de la dosis, pero la relación entre esta última y la alteración del ritmo intestinal (estreñimiento o diarrea) no está tan clara. La administración oral de hierro, en particular mediante especialidades de liberación modificada, puede agudizar la diarrea en los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal; debe procederse también con prudencia en pacientes con estenosis y diverticulosis.

Las especialidades de hierro por vía oral pueden causar estreñimiento, sobre todo a los pacientes mayores y, a veces, fecaloma.

Si aparecen efectos adversos, se puede reducir la dosis; otra posibilidad es emplear otra sal de hierro, pero la tolerancia puede mejorar simplemente como consecuencia del menor contenido de hierro elemental. La incidencia de efectos adversos del sulfato ferroso no es mayor que con otras sales de hierro, si se compara sobre la base de cantidades equivalentes de hierro elemental.

Los preparados de hierro constituyen una causa habitual de sobredosis accidental en la infancia. Para el tratamiento de la sobredosis de hierro, véase Tratamiento de urgencia de las intoxicaciones, Sales de hierro.

ESPECIALIDADES COMPUESTAS. Algunas especialidades de uso oral contienen ácido ascórbico para mejorar la absorción del hierro pero la mejora terapéutica es mínima y el coste puede aumentar.

No hay ninguna justificación para incluir otros componentes, como las vitaminas del grupo B (salvo el ácido fólico para las mujeres embarazadas; v. Hierro y ácido fólico y sección 9.1.2).

especialidades de liberación modificada. Las especialidades de liberación modificada están autorizadas para la administración de una dosis diaria, aunque no ofrecen ninguna ventaja terapéutica y no deben utilizarse. Estas especialidades se formulan para liberar gradualmente el hierro; la baja incidencia de efectos adversos puede reflejar la pequeña cantidad de hierro disponible tras la absorción, ya que el hierro se transporta más allá de la primera parte del duodeno, hacia lugares del intestino donde la absorción es peor.

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