10.2.2 Miorrelajantes

Los fármacos que se describen a continuación se emplean para aliviar el espasmo muscular crónico o la espasticidad asociada con la esclerosis múltiple u otras lesiones neurológicas; no están indicados para el espasmo que acompaña a los traumatismos más leves. Actúan fundamentalmente sobre el sistema nervioso central, con excepción del dantroleno, que posee un lugar periférico de acción. Se diferencian en sus efectos de los miorrelajantes empleados en la anestesia (sección 15.1.5) que bloquean la transmisión en la unión neuromuscular.

Hay que tratar la causa subyacente a la espasticidad y corregir los posibles factores agravantes (p. ej., úlceras por decúbito, infecciones). Los miorrelajantes son eficaces frente a la mayoría de las formas de espasticidad, salvo la variante alfa, rara. El mayor inconveniente de este tratamiento es el descenso del tono muscular, que puede determinar una pérdida de la acción estabilizadora de los músculos espásticos de las extremidades inferiores y del tronco y aumentar, en ocasiones, la discapacidad.

El dantroleno actúa directamente sobre el músculo esquelético y produce menos efectos adversos centrales, por lo que representa el fármaco de elección. Su posología se aumenta lentamente.

El baclofeno impide la transmisión medular y deprime el sistema nervioso central. Su posología se incrementa despacio para evitar los efectos adversos más importantes, es decir, la sedación y la hipotonía (los demás efectos adversos son raros).

Se puede utilizar también diazepam. La sedación y, a veces, la hipotonía de los extensores representan algunos inconvenientes. Las demás benzodiazepinas también poseen propiedades miorrelajantes. Las dosis miorrelajantes de las benzodiazepinas se parecen a las ansiolíticas (sección 4.1.2).

La tizanidina es un estimulante de los receptores adrenérgicos α 2 indicado para la espasticidad que acompaña a la esclerosis múltiple o a las lesiones medulares.

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